Por: Santos Salvador Cuevas
En un salón de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCAMAIMA), con Monseñor Agripino Núñez sentado a su derecha, Hipólito Mejía pretendía dar cátedra y mostrar ante los expectantes que tenía dominio de un tema del que no sabe ni J, lo vimos metido en un berenjenal hablando sobre cuentas en bancos internacionales, de lavados y de la DEA.
El cocodrilo lucía asustado e inseguro, como el que se pierde en un laberinto al que se metió y no encuentra como salir. Miraba hacia los lados y abría las manos en un gesto de inseguridad.
Los estudiantes observaban al candidato atrapado en su propia red, en un tema manido, manoseado y que había caído en el nivel de la ridiculez y la infamia, al pretender empañar la imagen de una señora sencilla y honrada acusándole de poseer cuentas en Euros en un banco de Dinamarca, acusación que en menos de lo que canta un gallo la nación se informó de que esa fabula perversa del PPH se había guayado al vacío.
Fue con ese tema nebuloso y desacreditado como Hipólito Mejía quiso sorprender a los estudiantes de la PUCAMAIMA,y como la gallina que lo hace y no se da cuenta, el candidato del PPH volvió a poner un huevo cuadrado, cuando al dar su cátedra se le ocurrió acusar a Monseñor Agripino Núñez de poseer una cuenta en
bancos extranjeros, el pobre diablo dijo: "...esa DEA sabe de todo, lo que tienen cuentas en banco, los que lavan dinero, ellos lo saben todo". Y como el que lo sabe todo, agregó: "Si me preguntan cuantos tiene Monseñor Agripino en su cuenta bancaria en Puerto Rico, pues yo le digo".
Lo dijo así, como si nada. Todos quedaron estupefactos, menos Hipólito Mejía, por que una acusación así para él nada importa ni le importa pues ni la investidura presidencial respeta, pues anda de pueblo en pueblo diciendo todas sus sandeces contra éste y contra todo el que no le simpatiza. Ni el cura se le escapa.
Nadie dijo nada durante la ponencia del cocodrilo. Pensó que había salido ileso, pero no fue así. Al concluir el evento una batería amplia de periodistas se le vino encima a Monseñor inquiriendo sobre la cuenta bancaria denunciada en su presencia por Hipólito Mejía.
Monseñor Agripino Núñez, con un rostro un poco maltratado y acusado por un aspirante a dirigir el Estado, se le vio decir:
"No. Yo no tengo cuentas en ningún banco. Yo le iba a desmentir ahí mismo, pero no tengo esas cuentas".
Nuevamente Hipólito metió la boca, al acusar también a un cura de tanto prestigio y aceptación nacional, de ser un corrupto.
Me pregunto, ¿Se puede creer en una persona que no tenga control de sí? ¿Que no respete jerarquías ni investiduras? ¿Se puede creer en una cosa así? Oh, Dios mío, ¿Porqué no se calla?
santoscuevasj@hotmail.com

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